Crónicas de las Tierras Rotas

El Camino está Cerrado

El camino a casa está cerrado.

Volvemos al pueblo de Po. Solo quiero estar sola y emborracharme. No es una buena combinación. No es buena idea, pero qué mas da?!
No hay rincon en este u otro mundo donde descansar en paz.
Día a día lo intento, trato de vivir, buscando cualquier motivo o razón para seguir adelante. A veces siento que no me queda nada por lo que luchar, que las luchas que hasta ahora he llevado a cabo no han servido de nada. Ni yo soy mejor persona ni el mundo un sitio mejor donde vivir.
Tratar de satisfacer a todos, de hacer felices a todos es imposible pero parece que no consigo siquiera llevar la paz a los que me rodean de cerca.
Que me ha pasado. He cambiado? Por qué? Cómo?
Dolor y decepción son mis recompensas, ni siquiera la satisfacción de un trabajo bien hecho. Todo son chapuzas y victorias a medias, incluso algunas victorias se han vuelto en contra nuestra.
De que sirve luchar?
Dónde está Choban? Ni siquiera sé si está vivo aún. Acaso se preocuparía él de buscarme a mi? Solo soy una niña tonta buscando a alguien que no quiere ser encontrado?
Soy una asesina? Eso dicen mis compañeros. Así es como me ven? Me echarían de menos si desapareciera?

De pie, en lo mas alto del mas alto edificio de la ciudad de Xian espero el anochecer. Invisible para el mundo, con y sin poderes, cumpliré un deseo aunque no me lo agradezcan. Lei, Fuerza Impura, esta será tu última noche en este plano, que tus dioses decidan tu destino.
El sol se oculta, la oscuridad comienza a cubrir esta tierra. Poco a poco van apareciendo las estrellas. Hoy no habrá luna. Tampoco la necesito, no son mis ojos los que guiaran la muerte emplumada que sale de mi arco.
Ni un sonido delata mi saeta.
En cuanto suelto la cuerda me doy media vuelta para descender.
Una vibración en el aire, un sonido leve como las alas de una lechuza. Me giro velozmente y aunque no puedo verla siento la flecha que se acerca buscándome.
He fallado.
Ni siquiera intento esquivarla. Que fuerza! La punta me atraviesa y sale por la espalda. El dolor es espantoso, no creí que hubiera algo capaz de provocar un dolor tan atroz. Siento como si mi corazón fuera a estallar, como si pequeñas grietas se extendieran por mi cuerpo desde el centro de mi pecho para quebrarme en mil pedazos.
Cierro los ojos y me sumerjo en ese dolor, me dejo llevar, todos mis sentidos nublados por el sufrimiento, como si de una traición se tratara.
No puedo respirar, aunque abro la boca para coger aire mis pulmones no reaccionan. El cielo sobre mi cabeza da vueltas, el suelo se acerca a una velocidad de vértigo. Estoy cayendo. Voy a morir.
Cierro los ojos y mi último pensamiento … Rand, cuanto lo siento.

Comments

simaehl umerue

I'm sorry, but we no longer support this web browser. Please upgrade your browser or install Chrome or Firefox to enjoy the full functionality of this site.